La mona de seda: El pantalón de polipiel de Letizia

La princesa hace un par de semanas con unos pantalones de polipiel de Hugo Boss

La princesa Letizia tiene desde su compromiso con el príncipe seguidores y detractores a causa de sus estilismos. Especialmente, por vestir casi exclusivamente de Felipe Varela y por no dar una oportunidad a otros diseñadores españoles, objetivamente, mejores que su favorito.

Desde luego ha habido un triple salto mortal desde aquel sastre pantalón blanco holgado de estilo Armanide Adolfo Domínguez con el que se presentó el día de su compromiso con el príncipe, hasta esa reciente aparición en un acto oficial vestida con leggings de polipiel (de Hugo Boss). Su último vestuario no es desde luego un asunto de estado, pero sí es indudablemente un reflejo de algo. Los estudiosos del fenómeno de la moda dicen que ésta es, entre otras cosas, un espejo de lo social, el medio a través del cual se refleja el estado de una sociedad y los cambios que en ella acontecen. Siguiendo el razonamiento, ¿qué significa que la futura reina de un país presida un acto oficial con una indumentaria más vinculada a los Guns and Roses?

Letizia en el día de su compromiso con el príncipe vestía un traje de chaqueta pantalón blanco de Adolfo Domínguez

Que el punk-grunge, es una realidad muy extendida en la moda actual, gracias a Slimane, y que la parafernalia de las tachuelas y el polipiel invade todas las tiendas de low cost en este otoño invierno 2013-14, es algo innegable. Quizás este movimiento pendular al otro extremo del look de la princesa, no sea más que un reflejo interesante del bamboleo que está sufriendo la monarquía española, que de tanto “usarla”, léase corruptelas, amores y desamores,- se ha quedado desubicada.

Los estudiosos dicen también que la moda es un lenguaje personal, una forma de expresar a través de lo que llevamos puesto, nuestro mundo de valores, en cierta forma nuestro modo de ser, nuestra afinidad con determinados grupos sociales y, sobre todo, también nuestras aspiraciones personales. Y la princesa no es una excepción. Es decir, de su pantalón rockero se pueden extraer algunos rasgos interesantes.

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Es obvio, y así lo han confirmado varias veces fuentes cercanas a la casa real, que ella elige su vestuario personalmente. A la vista está que no sigue las pautas más tradicionales vinculadas a la monarquía, estamento clásico y tradicional donde los haya. Basta compararla a las infantas. A Elena y Cristina no las habíamos visto nunca, ni siquiera, con pantalones pitillo, una prenda que subraya en exceso la parte inferior de la anatomía femenina.

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El segundo que le gusta manifestar su delgadez, sin ningún tipo de disimulo. Princesas delgadas, haberlas haylas; pero princesas que quieran subrayar con insistencia su delgadez, parece ser la única.

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Que Miranda Kerr es su icono de estilo. El look era una fotocopia del estilo personal de la top. Zapatos rojos incluidos. La princesa sabe que Miranda es, especialmente desde que ha protagonizado las campañas de Mango, inspiración de las más jovencitas. Así, parecerse a Miranda, podría ser desde su punto de vista un camino interesante para que las generaciones más jóvenes caigan en la cuenta de lo “moderna” que es la monarquía en los últimos tiempos y la apoyen.

La top Miranda Kerr en una de sus salidas con pantalón de cuero negro y zapatos rojos

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Consecuencia de lo anterior, Letizia no quiere parecerse a las reinas y princesas europeas más valoradas, léase, Máxima de Holanda, Mary de Dinamarca o Mette Marit de Noruega. Todas demasiado clásicas. Ni siquiera a Kate Middleton, que más joven aún que la princesa, no se ha atrevido, aún, a aparecer en un acto oficial con pitillos de cuero.

Audrey Hepburn, icono de elegancia atemporal sin estridencias decía sobre la moda: “¿a qué viene tanto cambio? Cuando encuentres tu propio estilo, no deberías cambiarlo”. ¿Será que Letizia no ha encontrado aún el suyo? ¿Qué lo sigue buscando? ¿ O simplemente que la sociedad española ha cambiado tanto que ahora las plebeyas ya no se conforman con ser princesas, sino que a lo que verdaderamente aspiran es a ser top models?

Sandra Montero, presencia de una ausencia [exposición de fotografía]

En el Centro Huarte de Arte contemporáneo han estado hasta mediados de marzo expuestos los trabajos de jóvenes artistas premiados por el Gobierno de Navarra. Quiero destacar especialmente la obra de Sandra Montero, un conjunto de fotografías de gran calidad que requiere su contemplación in situ. No sólo se trata de ampliaciones de enorme tamaño, que impactan por la escala, sino que además forman en conjunto una instalación muy estudiada, que no deja indiferente al visitante. Se titula Presencia de una ausencia y fotografía a ancianos con Alzheimer, entre otras muchas cosas.

 

La mirada de estos ancianos, como he escrito en su Catálogo, no es fotogénica: es una mirada ausente, o la presencia de una muerte anunciada, de una vida que ya no existe en plenitud. Por eso es necesaria la presencia del fotógrafo en sus propias imágenes, que además de manifestar su personal punctum emotivo (aquello que nos es dado como un acto de gracia, según Roland Barthes), es un homenaje al entorno, a esa presencia escondida de un cuidado que da sentido a la vida semiausente de los ancianos.


Nos empeñamos en que el rostro humano es el espejo del alma, el lugar a la vez más íntimo y más exterior del sujeto, la pantalla en la que se funde su interioridad psicológica con las coerciones a que le somete la vida pública. El rostro es, a la vez, la sede de la revelación y de la simulación, de la indiscreción y de la ocultación, de la espontaneidad y del engaño, es decir, de todo aquello que permite la configuración de la identidad. Ante una cámara siempre somos otro, como también decía Barthes. Por eso, quizás estos rostros son, además de la expresión de una ausencia, la máxima verdad sin disimulo. En todo caso, las fotografías de Sandra interrogan mucho, y dejan que cada espectador siga su camino.

Junto a las fotografías –en algunas la propia artista mancha violentamente un muro embaldosado- aparece un espacio negro que tiene que ver con la mala conciencia de artista que sabe que está explorando caminos prohibidos, donde se toca lo más sagrado de la persona. Ese santuario inviolable que puede uno manchar con su presencia. Como los científicos que están investigando en los límites más confusos de la moral y de la ciencia (saben, por ejemplo, que la energía nuclear puede ser bien o mal empleada), los artistas se mueven en terrenos inexplorados, que implican siempre un riesgo, pero son conscientes de que es un riesgo que deben correr, pues nadie va a hacerlo en su lugar. El Papa actual, cuando todavía era cardenal Ratzinger, escribió sobre este tema en un pequeño libro titulado Creación y Pecado, de muy recomendable lectura.

Esa mala conciencia de Sandra Montero -se lo dije a ella misma- es algo que acompaña a los mejores trabajos, como la sombra acompaña a la luz. Sería todavía peor para la propia conciencia dejar de hacer una obra de arte necesaria, por cobardía. En el caso de la fotografía y el cine documental, esta sensación de mala conciencia es todavía más frecuente, porque son lenguajes que rozan siempre los límites entre ficción y realidad y pueden herir sensibilidades muy concretas. Erice habla mucho de esto es sus trabajos, donde compara al cineasta con el doctor Frankenstein, ese aspirante a Dios en la creación de vidas humanas que luego toman su propio camino, incluso para enfrentarse al creador, como hace el famoso monstruo. Ya ha salido este tema varias veces, tanto en relación con Erice, como en relación con el mito de Prometeo y la Altántida.

Pondré ahora un ejemplo personal, pues es la única forma de hablar del difícil mundo de la conciencia. Se trata de una fotografía tomada en Nueva York, a la salida de San Patricio, a un grupo de personas que esperaba para entrar al funeral por la muerte de un ser querido, uno de los muchos bomberos que fallecieron en el 11S. Sólo fue un segundo, pero tomé una fotografía que rompía con mi presencia la atmósfera de duelo, sin que pudieran siquiera prevenirse de esa mirada intrusa. Es una de las mejores fotografías que hice en Nueva York, y figura en la portada de mi web Nueva York antes y después. Pero es también una fotografía que no me dejó tranquilo, y que todavía me inquieta cuando la miro.

Nuevos directores de fotografía (I)

El director de fotografía es la persona responsable de la creación artística de imágenes para la puesta en escena de producciones cinematográficas, mediante el control de su estética a través de algunas herramientas como la iluminación, el uso de texturas y ópticas, así como movimientos de cámara o incluso el departamento de arte. Por este motivo, es necesario una gran compenetración con el padre de la obra:en cierta manera se le puede considerar el responsable de convertir la idea que tiene el director en un elemento visual. Ante esta reflexión se presenta una auténtica paradoja, pues a pesar de que la fotografía se consagra como el sello visual e identificatorio de una película, para muchos sigue pasando desapercibida. Sin embargo, cada vez son más los directores de fotografía que se hacen notar y cuya huella es más patente debido a su originalidad.

Ir a la segunda entrega.

1. LANCE ACORD: de Buffalo 66 a Lost in Translation
El maestro de la cámara subjetiva apostó durante los primeros años por un estilo transgresor en composición y luz. El nombre de su película Buffalo 66 recogía la esencia de dicha ciudad en plena depresión postindustrial y en la que sopla un aire gélido que contrasta con el agua ardiente al ducharse. Se trata de un contexto de extremos que también queda reflejado en la película a través de una base lumínica sólida y unos encuadres completamente cerrados que asfixiaban al espectador.

Hasta que llegó el turno de Cómo ser John Malkovich o sobre cómo diferenciar dos universos. Al mantener su sello de identidad con el uso de la cámara subjetiva, en las escenas que hacían referencia al mundo de Malkovich la exposición era distinta y la textura tenía un acabado más brillante. Con esto consiguió unaimagen menos granulada y unos negros más intensos que se contraponen con las texturas arenosas y los negros ahumados del universo de Craig y Lotte, los otros dos protagonistas de la película. ¿Qué consiguió? El espectador parece que salte consecutivamente de la película a la realidad y viceversa a través de esas dos estéticas.

Así, llegó a consagrarse. Y en 2003 Sofía Coppola requirió sus servicios para Lost in Translation. ¿Por qué? Coppola le había planteado el reto de tratar de esculpir la expresividad de una mujer. Todas las escenas de la película giran entorno a la sensación de intimidad y a la idea de un trabajo sutil y cuidado de cámara en mano. No cabe duda de que aflora el cine existencial godardiano de finales de los sesenta. Los sentimientos de Scarlet Johansson debían percibirse desde la butaca sólo a través de una mirada, así que Acord empleó una luz fría pero difuminada que gracias al tono de piel de Johansson y de sus rasgos, provocó que miles de fuentes y direcciones de luz funcionaran bien dando un aire angelical resquebrajado.

2. DARIUS KHONDJI: entre Delicattesen y Midnight in Paris
El maestro del color por excelencia define en cada una de sus películas una tonalidad cromática que identifica la película con la esencia por la que apuesta su director. En Delicattesen la fotografía por la que apostó se basaba en la colorimetría; algo que no es de extrañar pues su director es Jean Pierre Jeunet, el cineasta de la alegoría por excelencia. En este sentido, abordó la idea de que, una vez los colores se postran en la escena, el director de fotografía debe ser el encargado de mantener una coherencia visual que otorgue dicha identidad de la que hablábamos. En consecuencia, mientras el rojo, el granate, el marrón y el naranja adoptaron tonalidades preciosas, el azul perdió todo su intenso protagonismo. Y el filme comenzó a destilar un áurea particular -como de universo paralelo inscrito en cualquier calle de barrio- que tanto le ha caracterizado posteriormente.

Para Seven, Khondji abordó uno de los retos más importantes de su vida: transmitir la idea de los sentimientos encontrados. Todos los planos exteriores de la ciudad son terriblemente cerrados y asfixiantes, como si los edificios hubieran ahogado el cielo. Se trataba de conseguir una estética muy claustrofóbica expresando la idea de estar perdido en la ciudad con miedos e inseguridades aunque topándose con cosas maravillosas. De ahí que los colores elegidos por él fueran el verde y el magenta. Las sensaciones que consiguió tenían más que ver con la decrepitud que con lo apacible. Aunque, en concordancia con el espíritu de la película, consiguió asociar lo estresante con lo corriente y lo apacible con el peligro como se ve aprecia al final de la película.

La última creación de Khondji ha venido de la mano de Woody Allen con Midnight in Paris. En esta ocasión, resultaba evidente que debía marcar un punto de inflexión en la estética de las dos épocas que se presentaban. Y una vez más, lo consiguió. Usando unos colores mucho más cálidos, entre las tonalidades pardoamarillentas y un discreto uso de flu (cierto brillo de ensoñación), recalcaba la idea del tono sepia tan asociado al pasado, pero sin restar colorimetría al presente. La idea que transmite como parisino es que, a pesar del paso de los años, París mantiene su esencia intacta, a pesar de que muchos se empecinen en que otra época pasada fue mejor.

 

3. SEAMUS MCGARVEY: Las Horas
El trabajo realizado por McGarvey en Las Horas es sobresaliente. El reto planteado en esta ocasión era extremadamente difícil: el objetivo era remarcar una estética distinta en los tres periodos que se presentan aunque con la única sensación de que todo aquello estaba unido. Debía haber en todo ello una sensación visceral de una época. Sólo así apreciamos en la película tres tipos de luz completamente distintas en apariencia pero en todas ellas bajo una clave baja, es decir, con grandes contrastes. Esto se tradujo en un arduo trabajo por iluminar los espacios de forma oscura, casi lúgubre en contraposición con la palidez de los rostros marmóreos.

La crítica supone nunca decir ‘me gusta’

PAMPLONA.
Pamplona. Enero de 2012. Un cine cualquiera proyecta ‘Los Descendientes‘. Cuatro jóvenes no paran de arrellanarse en su butaca. Apenas aparece el primer título de crédito, una de ellas farfulla: “Vaya mierda de película; no vale para nada… a esto no le pueden dar ningún premio”, a lo que su amiga contesta: “Pues creo que han dado a George Clooney el Globo de Oro a Mejor Actor y ha recibido muy buenas críticas…”. Al sentirse aludida, la primera joven le replica: “¿Me estás diciendo que no sé de cine? Esto es infumable, y como actor lo entiendo, pero esto no es una buena película ni de lejos; y la crítica puede decir misa”. Esa semana ‘Los Descendientes’ ganó los premios de Mejor Actor y Mejor Película Dramática en los Globos de Oro. A la siguiente, la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de EEUU la nominaba al Oscaren la categoría de Mejor Película.

 

Si bien es cierto que se trataba de una película cuyo tono melodramático y ritmo contenido hacían de ésta una cinta más profunda que propiamente entretenida, esa joven -muy a su pesar- no sabía de cine. Sin embargo, tampoco es la primera ocasión en la que alguien dice algo similar. Cada vez son más los espectadores que al salir de una película emiten un juicio en base a lo que les ha gusta o disgustado sobre la película. Pero aún son más los casos en los que esas opiniones acaban transformándose en juicios universales, a través de comentarios tan usuales como ¡qué películón!, que no encuentran más argumentaciones que las de aquellas que radican en sus gustos personales. Y mientras sucede esto, arremeten contra críticos o profesionales del medio por institucionalizar lo que ellos consideran unaopinión. No se trata de un fenómeno novedoso. A los espectadores cada vez más les cuesta discernir aquello que les gusta de aquello que es sencillamente bueno.

Las películas deben ser viajes que se experimenten de forma subjetiva. Pero a lo que muchos se les escapa es que, en los filmes, también hay cierto grado de corrección que por ende debe ser evaluado. A todo ese proceso le llamamos crítica. No se trata de algo banal, sino un auténtico ejercicio de reflexión e interiorización de una película. Un crítico debe vislumbrar aquello que un espectador simplemente contempla con el fin de argumentarle a éste último la calidad de una obra. Y es que el patrimonio de cualquier buen profesional de la comunicación es la de ver aquello que los demás no ven. En este sentido, el buen crítico es aquel que sabe valorar de forma objetiva la labor de la fotografía, el acierto de la dirección artística, el sentido del guión, la verosimilitud de las interpretaciones o el acierto de la dirección, entre otros; al tiempo que se aleja de aquellos que lo único que saben es realizar reseñas vacías o frases grandilocuentes que nunca llegan a buen puerto. Sólo así el espectador podrá llegar a preciar la calidadartística de una obra, independientemente de sus gustos personales.

Las películas son obras que configuran la cultura visual contemporánea y sirven de fuente de inspiración para nuevas creaciones. En este contexto, la crítica se convierte en un foco que, no sólo evalúa el acierto de los cineastas, sino que además es capaz de contribuir en la configuración de la opinión pública en tiempos cuya crisis, no sólo es económica. De ahí que sea tan relevante. De lo contrario, la labor de André BazinJean-Luc GodardFrancois TruffautÉric RohmerClaude Chabrol y Jacques Rivette no habría tenido ningún sentido y aquello que habrían concebido como cine moderno no habría inspirado a otros a observar la realidad y no sólo actuar en ella. Nunca habríamos llegado al cine antropológico y existencialista, y al no existir esas corriente tampoco se hubieran llegado a bifurcar en los dos caminos que parecen definir el cine contemporáneo: la tendencia que observa al hombre en relación al cosmos y aquella que mira hacia el pasado para enfrentarse al posmodernismo.

Straight Outta Compton, por encima de otros biopics

14:10 en el barrio de la Ópera de París, una cola se ha formado bajo una lluvia torrencial.


El público es un melting-pot de generaciones y de culturas: ancianos perdidos pero interesados, también está el mítico padre nostálgico de la edad de oro del rap americano y los aficionados del género que brillan por sus collares de oro y dientes de diamante. El vestuario es siempre apropiado: Nike Miami Court Hi, baggy, camiseta ancha negra de 2pac, Dre, Cube y gorras de todo tipo. No hay duda, es un Disneylandia West Coast.

La masa compacta empieza a comentar los trailers y espera asistir a un espectáculo gangsta.



Por qué gangsta? Porque el grupo de rap N.W.A – Niggaz Wit Attitudes lanzó un estilo que es el gangsta rap. Esta corriente tiende a hablar de armas, drogas y de enfrentamientos con la policía. No es una crítica sino el reflejo de una realidad que se vivió a finales de los 80’s principios de los 90’s en Estados Unidos.

La película trata del rap west coast que nació  en un barrio lúgubre de Los Angeles, Compton, escenario de enfrentamientos entre policías supremacistas y matones líricos.

Los créditos dan rápidamente el tono de lo que va a ser la proyección: música, humo, sexo, drogas y guns. Los planos son cortos, impactantes y llenos de tensión, cada giro obedece a una rítmica parecida a una ráfaga de balas de ametralladora.

Los actores ejecutan perfectamente su tarea, son fuertes, oscuros de piel y de alma y los rasgos del intérprete del papel de Ice Cube son iguales al original, efectivamente O’Shea Jackson Jr. es el hijo del mismo Ice Cube, fácil. Dr. Dre, Eazy E, MC Ren, Ice Cube, DJ Yella,están todos presentes y el tiempo se para.

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Se sigue durante dos horas y media las aventuras del “grupo más peligroso en el mundo”. La audiencia se deleita de las anécdotas de la banda gangsta, de sus idas de ollas como de sus provocaciones en contra de las autoridades. Así, se desvela la historia muy polémica de Fuk da Police durante un concierto del grupo en Detroit.

Boom,boom, boom, yeah, I was gunnin’, la sala oscura se convierte en una sala de concierto, el público pega un salto en el pasado y disfruta de un bolo de esas bestias de la rima. Dre está pinchando,  Cube rapea, Eazy E garantiza un show increíble y los espectadores parisinos se levantan para rapear y bailar al unísono.

N.W.A- Straight Outta Compton, no es el peliculón que se esperaba y padece de un síntoma recurrente cuando se trata de relatos sobre el rap: la caricatura del rapero que bebe whisky de la botella, que provoca peleas y que se acuesta con todas las prostitutas del estado. Puede ser y sin ningún problema. Pero hubiera sido más interesante observar el proceso creativo, la dinámica de los versos o la rabia de esos chavales discriminados por un sistema de segregación moderna.

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Aun así se puede considerar que esta obra está por encima de otros biopics del estilo explicando primero el boom del grupo en un clima muy violento y luego la implosión de la banda por el efecto del éxito y el dinero. En definitiva, es una reconstitución hiperrealista de la época.

La actriz principal de la película es la música: se pueden reconocer  las influencias funk de Dre como Parliament y  Zapp. Por otro lado, la audiencia se arrodilla ante el flow de Cube y la energía enfurecida del quinteto.

N.W.A de J. Gary Gray es una obra altamente recomendada a los aficionados de rap porque los guiños constantes a la cultura urbana son placenteros y por otro lado el largometraje eleva el rap a lo que es de verdad, un arte.

Para ser más atractivas no necesitáis tener mejores tetas, sino leer mejores libros. Sara Herranz y sus lecciones ilustradas

Sara Herranz es una joven que, en un momento difícil de su vida, decidió superarlo dibujando. De aquella etapa, quedaron uns dibujos subidos a un Tumblr personal, y así comenzó su carrera profesional.


Define sus ilustraciones como delicadas, pero ácidas. Dibuja durante 12 horas al día. Y tiene en la cabeza empezar pronto su propia novela gráfica.

Aprovecho las mañanas para dibujar. Cómo es una profesión solitaria siempre me gusta trabajar con música o con la radio. Tengo listas de reproducción diferentes que van desde The Supremes, Chet Baker a Mø, Oh land o Flume, Sara Herranz

Durante estas semanas, ha formado parte del jurado del concurso de ilustradores de Oysho. Gracias a este evento y la entrevista personal que le hicieron, la conocemos un poco más. Su inspiración es fundamental en su trabajo, y no solo ilustradores, sino músicos, escritores y otros blogueros.

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Aquí va una lista de lo que rodea su mesa de trabajo y algunos de sus dibujos.

  • Ilustradores que le gustan: Valentina de Guido Crepax, y la sexualidad de Milo Manara fueron mis principales referentes.
  • Dibujantes preferidos: le gusta el dibujo de trazo limpio, minimalista y fondo neutro, como el estilo de Evie Cahir, Craig Thompson y Garance Doré.
  • Lecturas: cuenta que tiene en sus textos muchas alusiones al estilo de los relatos breves de Carver.
  • Tumblrs que sigue:  illmakeyoubreakfast.com, lheureexquise.tumblr.com y arroyorill.com.
  • Instagrams que le gustan: Paloma Wool, Cocoladas, Pablo Curto.

Marcela Gutiérrez, la ilustradora preferida de los diseñadores de moda

A sus 36 años ya ha trabajado para diseñadores de moda como Andrés Sardá, Carolina Herrera, Loewe, Prada, Alexander McQueen o Dior y sus ilustraciones están en revistas como VogueTelvaInStyle UK o Harper’s Bazaar. Ella es Marcela Gutiérrez (Barcelona).


Actualmente reside en Barcelona donde tiene su casa y su estudio. Allí estuvo el equipo de FvF y nos enseñó su principal lugar de trabajo. A pesar de que se presenta de forma rotunda y segura como “ilustradora”, sus comienzos no fueron tan fáciles. Comenzó estudiando Ingeniería Industrial, pero a los 6 meses se dio cuenta de que el dibujo le gustaban más que las matemáticas. Entonces, se cambió arquitectura, pero tampoco tuvo demasiado éxito: “Mis proyectos eran muy creativos pero irreales. No se podían construir”.

Siguió intentándolo, esta vez en Diseño Gráfico, pero el ordenador limitaba su expresión. Necesitaba expresarse con las manos. Así que se acercó al mundo de la moda. Al empezar a ver trabajos, conoció la obra de Alexander McQueen y entonces se propuso como objetivo no parar de trabajar hasta conseguir trabajar con él. Sobra decir que ya lo ha conseguido.

Marcela se mueve entre los lápices y el agua. Sus técnicas al colorear son la tinta negra, la acuarela y el gouche. Técnicas, todas, muy complicadas de manejar: Tiene una calidad muy líquida y su acabado es impredecible, ‘se va donde quiere’. Pero le gustan y las considera un reto: La emoción de no saber qué pasará es lo que le da vida y el realismo a mis obras.


Te enseñamos alguno de sus trabajos a continuación. Si te gustan, puedes pasarte por su web oficial marcelagutierrez.com

Nacho Vegas lo cambia todo

Cuando Nacho Vegas sube a un escenario siempre cambia algo. Cuando lo hace en Montevideo, por primera vez, cambia todo.


Cambia el uruguayo que apenas le conocía y que se asombra de la fuerza de su directo. Cambia la uruguaya que escucha sus letras como si no existiesen los más de 200 asistentes presentes ayer en La Trastienda. Cambia el asturiano de la diáspora que grita Puxa Asturies, cuando Nacho le responde “Puxa”. Y sobre todo cambia la perspectiva: la música nos gustaba por esto, por un tipo que sube al escenario a dejarse el alma con una banda repleta de artistas. Porque Nacho es grande, no hay duda. Pero quienes lo acompañan, del gran Abraham Boba al teclado, a Manu Molina en la percusión, pasando por Joseba Irazoki y Luis Rodríguez rasgando las cuerdas, merecen una mención destacada.

El show recorrió toda la trayectoria nachovegasianaClásicos para abrir (“Nuevos planes, idénticas estrategias” y “Gang-bang) y para cerrar la noche (“El hombre que casi conoció a Michi Panero”); temas del Manifiesto desastre (“Dry Martini SA”), de la Zona sucia (“Perplejidad”, “La gran broma final”, la asturianísima y emotiva “Tabernos”), de su disco con Cristina Rosenvinge (“Me he perdido”) y, por supuesto, del último álbum, Resituación, (“Adolfo Suicide”, la antifascista “Polvorado”, la catártica “Ciudad vampira“). Se escucharon incluso las peticiones del público, con “Luz de agosto en Gijón” para abrir el obligado encore. Y, para los fanáticos del orden y la claridad, sonaron, en definitiva, todas estas:

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Era difícil no estar conforme con el repertorio. Y a elevar el grado de satisfacción general contribuyeron también los notables Molina y Los Cósmicos. Primero como teloneros y después acompañando a Nacho en La gran broma final. El público supo apreciar y agradecer el despliegue del gijonés y la impecable noche de música. Nacho Vegas volvió a hacerlo: lo cambió todo.

N.W.A en una sola playlist

Este miércoles se estrenará la película más esperada del año, por lo menos en Francia, N.W.A – Straight Outta Compton. 


Esta joya visual y auditiva orquestada por F. Gary Gray relata la historia del famoso grupo de gangsta rap de los finales de los 80’s, N.W.A. La raposfera francesa tiene muchas ganas por descubrir la historia de Ice Cube, MC Ren, Eazy E, DJ Yella y a Dr. Dre en pantalla. La salas huelen ya a las afueras de Los Ángeles y los gangstas se preparan para vivir un momento de historia.

Para esperar el estreno y empezar a mover la cabeza los chicos del crew, NOw FUTUR, especialistas en samples, han trabajado como hormigas para identificar, mezclar y  resucitar las muestras utilizadas por N.W.A .

Faltan dos días y Vagón estará en las salas oscuras para no perderse nada de este fenómeno.

Play it & Stay tuned!

Los Planetas, Pearl Jam, Beastie Boys… La lista de música de Joaquín Reyes en Rockfm

La semana pasada, Joaquín Reyes visitaba el programa La colección RockFM de… y allí presentaba algunos temas que, además, suele pinchar cuando trabaja de dj.


Gene Vincent, Beastie Boys, Pearl Jam, Rage Against the Machine… La semana pasada íbamos en el coche y Rock.fm nos dio una sorpresa: Joaquín Reyes estaba en el estudio y traía bajo el brazo la banda sonora de su vida, las canciones que le han acompañado desde siempre.

Reconoce que se ha dejado injustamente grupos por el camino, pero, como se suele decir, aunque no son están los que son, si son todos los que están. Son buenos temas, pero no te pierdas cómo Reyes narra anécdotas entre canción y canción de su playlist aquí.