Paco

Paco, a la salida de su facultad, Fcom, Universidad de Navarra. Imagen de su colega y amigo Javier Marrodán @javiermarrodan)Paco, a la salida de su facultad, Fcom, Universidad de Navarra. Imagen de su colega y amigo Javier Marrodán @javiermarrodan)

Paco a la salida de su facultad, Fcom, en la Universidad de Navarra. Imagen de su colega y amigo Javier Marrodán @javiermarrodan)


No se puede definir a Paco Sancho con adjetivos. Encerrarlo en esas categorías supondría reducir enormemente su figura, achicarla en una jaula pequeñita, como una de esas columnas de breves arrinconadas en la parte inferior de la hoja del periódico, que a veces esconden sin saberlo tras de sí grandes historias. Enjaluarle en el adjetivo no le hace justicia. Paco era un tipo que ansiaba una escritura y un periodismo sin adornos, diáfano, sencillo en la forma y profundo en el fondo. Que es, a la postre, la mejor forma de ser buenos periodistas. Y la única de ser mejores personas.

Nos gusta adornarlo todo con categorías, de clichés, de tópicos, de sensaciones, de filtros con cristales de colores, de azucarillos que acompañen a los sustantivos que colocamos en nuestra vida. Resulta más complicado limar bien las cosas. Liberar la verdad de toda impostura, del sucedáneo, supone un proceso complejo. Y más en el periodismo. Al final, consiste en presentar desnudas las cosas, tal y como son. Por sí mismas. Así era Paco, un tipo sin trampa, ni cartón.

Acaso el humor, la cosa más seria que existe, define la mirada de un tipo singular, que reflexionaba con el cigarro en la mano y la mirada ensimismada. A Paco Sancho me lo imagino en su garita, acodado sobre la mesa, observando la máquina de escribir, esbozando una sonrisa aviesa. “Veamos, el titular”, se relame, antes de encabezar la página con una de esas frases suyas, plagadas de ironías y sarcasmo.

A Paco Sancho te lo crees porque siempre tenía un no para tus síes, un “depende” para tus certezas, un “déjame que lo vea otra vez” para tus prisas, un “esto hay que darle una vuelta” para tu desidia, un rato más en el que compartir vida y pitillo. Te lo crees porque no necesitas adjetivos para definirle, pues ninguno alcanza a expresar la grandeza de su persona. Hay cosas que por sí mismas se dicen ellas solas. Sin adjetivos. Paco Sancho es una de ellas.

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