Un libro y una película para el cumpleaños de Coco Chanel

Se han cumplido 130 años del nacimiento de la gran Coco Chanel, responsable de una de las más grandes transformaciones en la moda: la de hacer de la eliminación el must de la elegancia. Hoy os recomendamos un libro y una película sobre ella.

Otras casas de costura contemporáneas a la legendaria couturiere habían optado ya por aquél camino, pero fue ella quien rompió de una forma más clara con la exagerada línea S de la Belle Epoque y, adoptó el estilo sencillo, cómodo y confortable, sin hacerlo compatible con otros que estaban en pleno apogeo. Pero sobre todo, fue ella quien adoptó este estilo para hacer de él su inconfundible sello de marca. De ahí la profunda admiración de otros números uno por la dama de las dos ces:

“La admiro porque fue ella quien eliminó toda la parafernalia imperante”, diría de ella Cristóbal Balenciaga en una de sus escasas declaraciones para la prensa.

La vida de Coco Chanel está recogida en varias biografías, algunas más fidedignas que otras, y películas. El post de hoy es para recomendar en primer lugar la película Coco Chanel interpretada por Shirley McClaine, que recoge la segunda parte de la vida profesional de la couturière, esa fase de su vida, aún desconocida por muchos, en la que Coco después de su exilio voluntario, que había durado aproximadamente diez años, resurge de sus cenizas y vuelve a la escena parisina para demostrar una vez más, no sólo su valía como modista, sino sobre todo, como gran visionaria de la moda.

Coco Chanel
2008
Director: Christian Duguay

Sí. En esta segunda etapa Chanel inventó el que sería el uniforme de las mujeres de la segunda mitad del siglo XX: el traje de lana ribeteado (o deshilachado) de tweed. Un traje que, por cierto, no gustó nada en aquél primer desfile de la vuelta, como queda extraordinariamente visible en esta película, con ella parapetada en lo alto de la fabulosa escalera Art Decó de espejos de su sede de la Rue Cambon.

La película merece la pena ya sólo por esta gran escena, pero además, porque queda de manifiesto la constancia y capacidad de esta mujer para insistir en labrar el camino de la que sería la elegancia futura. Las veces que he visto la película he pensado que la vuelta de Chanel fue en realidad una puesta en práctica de todas las experiencias e ideas sobre la moda que había contado a su amigo Paul Morand durante los años de su exilio en Suiza.

El aire de Chanel
Paul Morand
Editorial Tusquets
7,55 euros

¿Qué preocupaba a Chanel? ¿qué le molestaba? ¿qué opinaba de la moda? ¿del futuro? Chanel pensaba en alto y Morand le escuchaba y recogía un montón de notas. Era una forma de rellenar las largas horas, los días y hasta los años que les mantuvieron prudencialmente fuera de París. Ambos eran sospechosos de haber sido afines al régimen del Tercer Reich y era necesario dejar pasar el tiempo para que la historia suavizara con el olvido aquella etapa de sus vidas.

“La moda es algo que hay que atrapar al vuelo”

“Es preferible seguir la moda, aunque resulte fea. Apartarse de ella supone convertirse enseguida en un personaje cómico, lo cual es algo terrible”

” La moda no es un arte, es un oficio. Que el arte haga uso de la moda es más que suficiente para la gloria de la moda”

Sobre Picasso: “No sé si es un genio; es difícil decir de alguien que se conoce que es un genio; pero estoy segura de que forma parte de esa cadena invisible que va uniendo, a través de los siglos, unos genios con otros”

Estas frases son sólo algunos retazos del estilo de contenido que el lector puede encontrar. Años después de aquellas confidencias el escritor las publicó bajo el título El aire de Chanel. El libro está dividido en capítulos con títulos tan dispares como Misia (Sert), DiaghilevLa alta sociedad o Pobres mujeres. Es este libro el origen de tantas citas célebres de Chanel y de otras muchas que no caben en 40 caracteres. Todas ellas recogen el mundo intelectual, la sensibilidad y sobre todo la enorme capacidad de esta mujer para observar su entorno y valorarlo con análisis concisos y brillantes.

Oscar de la Renta también tuvo su gran obra

Oscar De la Renta ya se ha convertido en un mito. Tras 50 años de lucha por crear elegancia para la mujer, abandonó los bocetos. Este discípulo de Balenciaga supo aportar a la moda internacional algo más que simples prendas: referían simbología. Dominicano de nacimiento pero neoyorkino de corazón, a golpe de aguja y de su inconfundible seña clásica, creó su propia marca y se convirtió en la seña de identidad de la alfombra roja de Hollywood.


En los años 60, Jackie Kennedy, icono del buen vestir, cayó rendida a sus pies. Poco más tarde le siguieron las primeras damas de Estados Unidos como Nancy Reagan o Laura Bush. Claudia o Naomi, las grandes tops de los años 90, también lucieron sus voluminosos vestidos en galas y eventos. Pero… no nos podemos dejar en el tintero a Sarah J. Parker. Ella ha sido una de sus grandes inspiraciones y fiel apoyo en el trabajo del modisto durante toda su carrera. Para todas aquellas fans de Sexo en Nueva York… seguro que recordáis una de las escenas más románticas de la serie. Oscar De la Renta está presente con un vestido que más tarde se convertiría en icónico. Carrie Bradshow abrió Vogue en una tarde lluviosa de pleno invierno en Nueva York y, ¿cómo no iba a quedar maravillada de aquella hermosura?

Vestidos creados por y para nosotras. Materiales puros y tonos frescos combinados con un halo que sólo un genio como lo ha sido él podía crear. Oscar De la Renta no creaba moda, sino arte. Quizá aún tenía revoloteando en sus adentros ese jovencito que se mudó a Madrid para dedicarse, en un principio, a la pintura abstracta. En 1972 fue definido como un hombre que se viste a lo Nueva York pero habla con acento español. Ser dominicano de nacimiento pero vivir más de la mitad de su vida en la ciudad más cosmopolita del mundo puede que empujara a que ese estilo propio, e inconfudible, se fuera labrando poco a poco y dejara embrujados a todos los que por primera vez vestían un Oscar De la Renta.

Camina como si tres hombres caminasen detrás de ti

Camina como si tres hombres caminasen detrás de ti. Sus diseño transmitían ese poder, reflejaban la confianza y la bondad de la mujer con un clasicismo femenino que pocos modistos han conseguido alcanzar. Quería resaltar las cualidades que más admiraba de la mujer, crear una extensión de la personalidad y no tanto una simple prenda que lucir: primero quería que notaran la persona y, después, el vestido. Al igual que la Sagrada Familia para Gaudí, Oscar De la Renta también tuvo su gran trabajo final: el vestido de novia de Amal Clooney. Una elección de estilo formal y clásico, con abundante encaje, falda con volumen de tul y bordados y con escote de palabra de honor.

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No puedo encontrar mejor manera de acabar este pequeño homenaje que con las palabras que la propia maison escribió tras su muerte. Au revoir, Oscar De la Renta: “Queridos colegas; os escribimos para haceros saber que Oscar murió la pasada noche en compañía de su familia, amigos más cercanos y unos cuantos perros. Murió como el quería: con tremenda paz y gran dignidad. Mientras que en nuestros corazones siguen apesadumbrados por la idea y vida sin Oscar, él seguirá estando con todos nosotros”.

Las películas con más estilo de los Oscar

Ayer, a las 14.30 del mediodía, se hacían públicas las nominaciones al reconocimiento cinematográfico más importante: los Oscars. La película revelación del año, “The Artist”, y la última creación de Martin Scorsese, “La invención de Hugo”, se han erigido como favoritas con 10 y 11 nominaciones respectivamente. Nosotros ponemos el ojo en las categorías de Dirección artística y Diseño de vestuario por ser las que hacen referencia al estilo, la estética y la moda.

LOS NOMINADOS:

Dirección artística: The Artist, Harry Potter VII, Hugo, Midnight in Paris y War Horse.

Diseño de vestuario: Anonymous, The Artist, Hugo, Jane Eyre, W.E

El vestuario y  la decoración o dirección artística son herramientas esenciales para descubrir el mundo interior de los personajes. El hogar y el estilo de vestir lo dicen todo de la personalidad de uno mismo. En el cine, ambos aspectos deben potenciarse exponencialemente, llevarse al extremo, puesto que tenemos que llegan a conocer y empatizar con un personaje en tan solo 90 mintuos. De ahí la importancia de estas artes en el cine. El histórico demuestra que un ingrediente casi indispensable para poder optar no solo al premio, sino también a la nominación en cualquiera de estas dos categorías es ambientar la película en otra época, ya sea pasada, futura o irreal. Este año, no ha sido una excepción.

Jane Eyre

La undécima adaptación de la novela de Charlotte Brontë (1847). Recrea una de las épocas favoritas del cinematógrafo: la victoria (Inglaterra del s.XIX). Respecto al vestuario son clave la austeridad y los colores oscuros, propios de la oscuridad del romanticismo, ya que la moda en esta época estaba profundamente influenciada por el arte, literatura y teatro gótico. Pero la sobriedad no implica la ausencia de detalle: los delicados encajes, el terciopelo, los elegantes camafeos y las perlas más propios de las clases altas. En Jane Austen podremos disfrutar de vestidos rígidos, almidonados, con mangas pegadas al cuerpo, cuellos altos de encaje y los clásicos sombreros para el sol estilo regencia o “bonnet regency”.

“Hugo”

La favorita de este año nos traslada a la Francia de los años 30. Esta y “The Artist” son las únicas nominadas a ambas  categorías. Todavía no se ha estrenado en España pero huele a vapor de trenes y polvo de libros viejos. Algunos de sus fotogramas prometen ser un baúl de antigüedades y reliquias.

LAS OLVIDADAS. Sorprende la ausencia en estas categorías de las películas “The Tree of Life” y “The Help”. “El árbol de la vida (The tree of life) se sitúa en los años 50. Sobriedad y precisión son los adjetivos que definen su puesta en escena. No obstante, no ha parecido suficiente para deslumbrar al jurado.

Por el contrario “The Help“, ambientada una década más tarde, es un escaparate de colores llamativos, volúmenes y vestidos en movimiento.

 

NUESTRA APUESTA: LOS AÑOS 20. Hay dos épocas que el cinematógrafo recoge y retrata con especial belleza: los años 40 (tras la segundo Guerra Mundial hasta los primero 50) y los años 20. “Midnight in Paris” y “The Artist” escogen la segunda década del s.XIX; dos historias totalmente diferentes pero igualmente preciosas.

“The Artist”

La magnífica estética y dirección artística del filme nos embelesan durante los 98 minutos de metraje. Especial atención merecen los brillantes vestidos de lineas rectas que dejan espacio libre al movimiento del cuerpo, recién liberado del corsé. También es digna de admiración  la colección de sombreros de Peppy Miller, el personaje protagonista, solo aptos para peinados y recogidos de pelo corto. Mark Bridges, diseñador de vestuario, en una entrevista declara lo siguiente: “Cuando diseño el vestuario en una película siempre es mi intención ilustrar lo que está pasando en la historia a través del carácter propio de los trajes”.

 

“Midnight in Paris”

Woody Allen escogió a Sonia Grande para diseñar el vestuario de su nueva película y a Jim Clay para encargarse de la dirección artística. La española se ha quedado fuera de la nominación pero Jim Clay sí ha recibido su reconocimiento. Clay recrea el ambiente mágico y surrealista de los vanguardistas años 20 apoyándose en un vestuario y una decoración brillante. Construye el equilibrio perfecto entre la bohemia y el lujo, la vanguardia y lo clásico.

Larga vida al nail polish

El artilugio exigía un desembolso no menor, algo así como el equivalente a 12 lacas de uñas tipo Essie. Teniendo en cuenta que esta cifra supondría una cantidad que superaría el centenar de manicuras, y que además, incluía todo el set de limas, quitacutículas, bases, y demás… ingredientes, la inversión compensaba con creces, y ya lo he añadido a la lista de “cuando me pregunten que quiero de regalo”.

Mientras volvía a casa pensaba: “La idea es muy buena, pero por encima de todo, nadie se inventa y comercializa un chisme así si no fuera a ser rentable”. Y he caído. Rentable, rentabilísimo. Tiene que ver con el fenómeno de la “moda complementaria”, término que me acabo de inventar, pero que creo, resume lo que sigue.

Cada momento histórico está asociado no sólo a una moda, sino a una determinada forma de moverse. Así, las féminas de la Belle Epoque, tenían poco que ver con las del Swinging London. Cada uno de esos momentos exigía vestir bien con corsé o con minifalda,  y esos modos de vestir definieron sus correspondientes estilos históricos de movimiento corporal.

Si pudiéramos hablar del movimiento corporal contemporáneo por excelencia, diríamos, casi con unanimidad, que consiste en el dedo índice deslizándose por la pantalla de un smartphone.  De la misma forma que el modo estático de las féminas del cambio de siglo, dentro de sus corsés, no apto para largas caminatas, permitía el uso de sombreros imposibles, y de las misma forma que la minifalda y las botas planas fueron el uniforme para bailar el rock and roll, los teléfonos inteligentes se combinan inevitablemente con la laca de uñas. La moda actual identifica como cool un teléfono de última generación, pero si va acompañado del flop, flop, con uñas coloreadas, mejor que mejor. La moda se ha extendido incluso al mundo de los varones. Sí, sí…

Supongo que por esta razón, el nail polish es el producto de moda que lleva arrasando ya unos años, los mismos que el de los móviles de pantalla táctil. Y, en el camino, ha generado una auténtica industria de la manicura. Lacas que parecen esos muestrarios infinitos que te enseñan para pintar las paredes de tu casa. Y lacas super duraderas y también que se van con el cloro de la piscina, pero no importa. Y kits completísimos con cantidad de artilugios para cuidar de las cutículas como si en ello nos fuera la vida. Y tiendas especializadas en el asunto que se abren en la esquina menos pensada, donde te hacen la manicura con el mismo estilo que si estuvieras en la 5ª avenida de Nueva York. Y artistas que ilustran las uñas como si fueran obras de arte en miniatura. El nail art, le llaman… Hasta Nokia se ha atrevido a lanzar lacas de uñas que hagan juego con algunos de sus modelos de teléfono.En fin, la industria del quitaesmalte no ha conocido una época más gloriosa.

La tendencias: que el color de la laca de uñas sea el mismo que el del cover del teléfono.

La tendencia: que el color de la laca de uñas sea el mismo que el del cover del teléfono.

 

Las modas pasan. Sí, desde luego. Esta también se irá. Pero al mismo tiempo que el móvil superguay. Mientras las gafas de google o de quien sea, no se impongan como el medio para estar conectados, la laca de uñas seguirá siendo el complemento indispensable para deslizar los dedos en la pantalla del smartphone. En la era de las gafas ya hablaremos de cases molones para guardarlas y de pañuelitos con los prints más in para quitarles la mugre. Pero hasta que ese momento llegue, larga vida al nail polish.

La proposición indecente de romper todas las reglas de la moda

H&M lo ha conseguido, en tan solo 1 minuto de vídeo.


Ponte zapatos marrones después de las 6.
Ponte sombrero en interiores.
Viste falda corta después de los 40.
Viste falda corta si eres hombre.

No te cortes. Pasa de todo.
Viste como una chica.
Viste como un hombre.
Viste como un adolescente.

Destaca. Mézclate.
Combina estampados.
Combina rosa y rojo.
Marca tu ropa interior.
O quítatela.

Tápate. Enséñalo todo.
Viste cuidado. Viste muy cuidado.
Viste rosa. Viste azul.
Viste amarillo si eres rubia.
Rojo si eres pelirrojo.
Viste calcetines y sandalias.
Viste artificial. Viste chic.
Viste como un jeque. Sé una princesa
Sé aburrida. Reafírmate.
Sé uniforme.
Libérate.
Sé tradicional. Innova.

La mona de seda: El pantalón de polipiel de Letizia

La princesa hace un par de semanas con unos pantalones de polipiel de Hugo Boss

La princesa Letizia tiene desde su compromiso con el príncipe seguidores y detractores a causa de sus estilismos. Especialmente, por vestir casi exclusivamente de Felipe Varela y por no dar una oportunidad a otros diseñadores españoles, objetivamente, mejores que su favorito.

Desde luego ha habido un triple salto mortal desde aquel sastre pantalón blanco holgado de estilo Armanide Adolfo Domínguez con el que se presentó el día de su compromiso con el príncipe, hasta esa reciente aparición en un acto oficial vestida con leggings de polipiel (de Hugo Boss). Su último vestuario no es desde luego un asunto de estado, pero sí es indudablemente un reflejo de algo. Los estudiosos del fenómeno de la moda dicen que ésta es, entre otras cosas, un espejo de lo social, el medio a través del cual se refleja el estado de una sociedad y los cambios que en ella acontecen. Siguiendo el razonamiento, ¿qué significa que la futura reina de un país presida un acto oficial con una indumentaria más vinculada a los Guns and Roses?

Letizia en el día de su compromiso con el príncipe vestía un traje de chaqueta pantalón blanco de Adolfo Domínguez

Que el punk-grunge, es una realidad muy extendida en la moda actual, gracias a Slimane, y que la parafernalia de las tachuelas y el polipiel invade todas las tiendas de low cost en este otoño invierno 2013-14, es algo innegable. Quizás este movimiento pendular al otro extremo del look de la princesa, no sea más que un reflejo interesante del bamboleo que está sufriendo la monarquía española, que de tanto “usarla”, léase corruptelas, amores y desamores,- se ha quedado desubicada.

Los estudiosos dicen también que la moda es un lenguaje personal, una forma de expresar a través de lo que llevamos puesto, nuestro mundo de valores, en cierta forma nuestro modo de ser, nuestra afinidad con determinados grupos sociales y, sobre todo, también nuestras aspiraciones personales. Y la princesa no es una excepción. Es decir, de su pantalón rockero se pueden extraer algunos rasgos interesantes.

1
Es obvio, y así lo han confirmado varias veces fuentes cercanas a la casa real, que ella elige su vestuario personalmente. A la vista está que no sigue las pautas más tradicionales vinculadas a la monarquía, estamento clásico y tradicional donde los haya. Basta compararla a las infantas. A Elena y Cristina no las habíamos visto nunca, ni siquiera, con pantalones pitillo, una prenda que subraya en exceso la parte inferior de la anatomía femenina.

2
El segundo que le gusta manifestar su delgadez, sin ningún tipo de disimulo. Princesas delgadas, haberlas haylas; pero princesas que quieran subrayar con insistencia su delgadez, parece ser la única.

3
Que Miranda Kerr es su icono de estilo. El look era una fotocopia del estilo personal de la top. Zapatos rojos incluidos. La princesa sabe que Miranda es, especialmente desde que ha protagonizado las campañas de Mango, inspiración de las más jovencitas. Así, parecerse a Miranda, podría ser desde su punto de vista un camino interesante para que las generaciones más jóvenes caigan en la cuenta de lo “moderna” que es la monarquía en los últimos tiempos y la apoyen.

La top Miranda Kerr en una de sus salidas con pantalón de cuero negro y zapatos rojos

4
Consecuencia de lo anterior, Letizia no quiere parecerse a las reinas y princesas europeas más valoradas, léase, Máxima de Holanda, Mary de Dinamarca o Mette Marit de Noruega. Todas demasiado clásicas. Ni siquiera a Kate Middleton, que más joven aún que la princesa, no se ha atrevido, aún, a aparecer en un acto oficial con pitillos de cuero.

Audrey Hepburn, icono de elegancia atemporal sin estridencias decía sobre la moda: “¿a qué viene tanto cambio? Cuando encuentres tu propio estilo, no deberías cambiarlo”. ¿Será que Letizia no ha encontrado aún el suyo? ¿Qué lo sigue buscando? ¿ O simplemente que la sociedad española ha cambiado tanto que ahora las plebeyas ya no se conforman con ser princesas, sino que a lo que verdaderamente aspiran es a ser top models?