Larga vida al nail polish

El artilugio exigía un desembolso no menor, algo así como el equivalente a 12 lacas de uñas tipo Essie. Teniendo en cuenta que esta cifra supondría una cantidad que superaría el centenar de manicuras, y que además, incluía todo el set de limas, quitacutículas, bases, y demás… ingredientes, la inversión compensaba con creces, y ya lo he añadido a la lista de “cuando me pregunten que quiero de regalo”.

Mientras volvía a casa pensaba: “La idea es muy buena, pero por encima de todo, nadie se inventa y comercializa un chisme así si no fuera a ser rentable”. Y he caído. Rentable, rentabilísimo. Tiene que ver con el fenómeno de la “moda complementaria”, término que me acabo de inventar, pero que creo, resume lo que sigue.

Cada momento histórico está asociado no sólo a una moda, sino a una determinada forma de moverse. Así, las féminas de la Belle Epoque, tenían poco que ver con las del Swinging London. Cada uno de esos momentos exigía vestir bien con corsé o con minifalda,  y esos modos de vestir definieron sus correspondientes estilos históricos de movimiento corporal.

Si pudiéramos hablar del movimiento corporal contemporáneo por excelencia, diríamos, casi con unanimidad, que consiste en el dedo índice deslizándose por la pantalla de un smartphone.  De la misma forma que el modo estático de las féminas del cambio de siglo, dentro de sus corsés, no apto para largas caminatas, permitía el uso de sombreros imposibles, y de las misma forma que la minifalda y las botas planas fueron el uniforme para bailar el rock and roll, los teléfonos inteligentes se combinan inevitablemente con la laca de uñas. La moda actual identifica como cool un teléfono de última generación, pero si va acompañado del flop, flop, con uñas coloreadas, mejor que mejor. La moda se ha extendido incluso al mundo de los varones. Sí, sí…

Supongo que por esta razón, el nail polish es el producto de moda que lleva arrasando ya unos años, los mismos que el de los móviles de pantalla táctil. Y, en el camino, ha generado una auténtica industria de la manicura. Lacas que parecen esos muestrarios infinitos que te enseñan para pintar las paredes de tu casa. Y lacas super duraderas y también que se van con el cloro de la piscina, pero no importa. Y kits completísimos con cantidad de artilugios para cuidar de las cutículas como si en ello nos fuera la vida. Y tiendas especializadas en el asunto que se abren en la esquina menos pensada, donde te hacen la manicura con el mismo estilo que si estuvieras en la 5ª avenida de Nueva York. Y artistas que ilustran las uñas como si fueran obras de arte en miniatura. El nail art, le llaman… Hasta Nokia se ha atrevido a lanzar lacas de uñas que hagan juego con algunos de sus modelos de teléfono.En fin, la industria del quitaesmalte no ha conocido una época más gloriosa.

La tendencias: que el color de la laca de uñas sea el mismo que el del cover del teléfono.

La tendencia: que el color de la laca de uñas sea el mismo que el del cover del teléfono.

 

Las modas pasan. Sí, desde luego. Esta también se irá. Pero al mismo tiempo que el móvil superguay. Mientras las gafas de google o de quien sea, no se impongan como el medio para estar conectados, la laca de uñas seguirá siendo el complemento indispensable para deslizar los dedos en la pantalla del smartphone. En la era de las gafas ya hablaremos de cases molones para guardarlas y de pañuelitos con los prints más in para quitarles la mugre. Pero hasta que ese momento llegue, larga vida al nail polish.

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