La influencia del Greco, 400 años después

Hace 400 años moría El Greco dejando sin terminar uno de sus grandes encargos, La visión del Apocalipsis, que acabaría colocado en un retablo de la capilla del Hospital de Tavera, en Toledo. El lienzo, tremendamente expresionista y colorido, con figuras alargadas y deformadas, adelantaba ya algunos de los rasgos de nuestra pintura más contemporánea. ¿Puede decirse que El Greco influyó en Zuloaga, Cézanne, Munch o Picasso tras años y años de olvido?

Nacido en Creta, a los 26 años viajó hasta Italia en busca de los maestros del Renacimiento. Si algunas fuentes lo sitúan en el taller de Tiziano durante su estancia en Venecia, lo que parece innegable es el vínculo teórico-pictórico entre ambos. Y en Roma, aunque tanto Miguel Ángel como Rafael ya habían fallecido, pudo conocer en directo sus obras y a sus discípulos.

El entierro del conde Orgaz

El entierro del conde Orgaz

El Greco no comenzó a ser atendido por críticos e interesados hasta el siglo XX. Una de sus obras cumbre: El entierro del Conde Orgaz

Para El Greco, la pintura suponía una forma de conocimiento, pero no debía basarse en la experiencia y en la imitación de la naturaleza. Constituía la visualización de un universo personal ideado en su propia mente y forjado a su paso por Italia y, finalmente, en Toledo, cuyo ambiente religioso le ayudó a desarrollar la espiritualidad y el misticismo de sus obras más reconocidas: El entierro del Conde de Orgaz y El martirio de San Mauricio. De ahí que cuadros como El Expolio o Pentecostés, donde disponía de forma diferente a los personajes y trataba de forma humana un hecho de la tradición cristiana, no fueran comprendidos en su momento. De hecho, el artista fue casi ignorado durante varios siglos hasta que críticos, artistas y humanistas lo redescubrieron a partir de 1900.

Uno de los responsables fue el pintor guipuzcoano Zuloaga (1870-1945), quien adquirió lienzos del cretense e incorporó muchos de sus motivos a sus propias obras; la titulada Mis amigos es buena muestra de ello. Incluso también Santiago Rusiñol (1861-1931), artista modernista, compró e imitó pinturas de El Greco. Y un poeta austrohúngaro, Rainer Maria Rilke (1875-1926), se interesó por su obra pictórica a través de Zuloaga en los círculos intelectuales del momento.

Zuloaga, Mis amigos, 1920

Zuloaga, Mis amigos, 1920

Ya entonces algunas creaciones del toledano se consideraron precursoras de la pintura contemporánea. Y no es para menos. Las Vistas de Toledo, por ejemplo, parecen casi expresionistas. Y su Magdalena penitente se sitúa muy en sintonía con el fauvismo por su original interpretación de un paisaje cuyo colorido transmite una atmósfera alucinada. La Visitación anuncia algunas composiciones juveniles de Cézanne y en la Visión del Apocalipsis, El Greco se anticipa tres siglos a las Bañistas del impresionista; en esta misma obra, se diría que el gesto de desesperación de San Juan posee la fuerza desgarradora de El grito de Munch.

Pueden verse sus influencias en artistas tan modernos como Cézanne, Picasso o Zuloaga

Durante su período azul, Pablo Picasso hace referencias continuas al cretense. Es impensable El entierro de Casagemas sin El entierro del Conde de Orgaz, ambos cuadros divididos en dos niveles, el terrestre y el celeste. Más tarde, cuando pintó Las señoritas de Avignon, el malagueño recurrió también a algunos motivos de la mencionada Apertura del quinto sello del Apocalipsis, que Zuloaga describió como “precursora del Arte moderno”.

Pero si hay algo que une a los dos artistas es que son extranjeros en el lugar donde viven, así como la personal relación que mantienen con el Mediterráneo. En el terreno intelectual, ambos se revelan como defensores del arte coetáneo frente al arte clásico sin desmerecer a ninguno. Y los dos conforman una identidad propia al crear un lenguaje pictórico individual, partiendo de una mezcla de diversas culturas y dándole un nuevo giro a lo aprendido en sus etapas anteriores; lo que hoy llamaríamos mestizaje.

Una retrospectiva en Toledo reunirá la mayor parte de su creación artística

El maestro cretense tardó años en encontrar su público. El de ahora, cuatrocientos años después de su muerte, tendrá la oportunidad única de admirar su estilo en Toledo, donde una retrospectiva reunirá la mayor parte de su creación artística, y en Madrid, donde el Museo del Prado se ha propuesto mostrar lo que aportó al Arte moderno.

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