J.B.

Instrumento de cuerdas,
fantasma de viento que ha perdido el miedo de vibrar,
proyección de amores roídos por el tiempo:
Quédate conmigo.

Instrumento de cuerdas, tú,
que compones cadenas de perpetuas sinfonías,
y perpetuas el mundo en tu mirada de tenor desgarradora.

Tú, viento de nostalgia que se arrastra del Oeste y hacia el Sur,
me has hecho devota a tu estribillo:
morir sin monedas.
Y someterme a este insomnio guillotina,
pendiendo del cuerpo de tus notas.

Tú, instrumento de cuerdas,
me has convertido en espesura Lilac Wine.

Con la punta de tu lengua
recitando un Hallelujah;
desplegando el mundo en la palma de tus manos,

Para mí,
para ella,
para todos los mortales.

Tú, en sacrilegio a la intemperie,
en la promesa de las noches que perecen al nacer…

Lover
Lover
Lover
You should’ve come over.

Instrumento de cuerdas, tú,
que has convertido tu música en plegaria,
que has revertido la tristeza en una menta de dulzura;
que conviertes los acordes en una forma de Gracia,
y la gracia en una forma de cielo.

Tú, que devuelves a la vida mi canción de los vértigos azules:
So
So
So
Real.

A ti te llamo,
Carretera perdida,
Ladrón de las mañanas,
Lugar del extraño despertar;
Es a ti que estoy llamando…
para que vengas a aventarme.

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