Blue Monday: Collage de experiencias lunáticas

Un lunes encontré esta extraña carta por el suelo:


Esto es un recorte de mis experiencias luníferas, lunáticas. Los lunes son lo más parecido en mi experiencia vital a viajes a la luna. Quizá alguien crea que sólo son anécdotas de días normales de la semana, pero mi conciencia al escribir esto está en paz, porque sé que todo lo que voy a contar fue recogido en varios lunes a lo largo de varios meses, y ningún otro día de la semana.

Para empezar hay que dirigir la mirada. En primer lugar, los días son como personas, cada uno tiene un sentimiento especial. Aprender a verlo, conocerlo y sentirlo es amarlo. Cuando piensas que es una mierda, quizá lo que necesites sea una espiral para poder ver que hay algo más. Sabes cagar, y aun así puedes apreciar el trabajo de un pañal.

Pero antes de mirar, tenemos que conocer aquello que nos pasa los lunes que lo hacen de una especie tan particular. ¿Quién está consciente un lunes a la mañana? La razón sigue soñando. Quizá nos cueste más trabajar, pero no todo es cuesta arriba: soñar es como esquiar una cuesta empinada hacía abajo.

Esta mezcla genera momentos de lo más surreal. Es admirable. Tan sólo deseo despertar el aprecio en la brújula de la conciencia para aquellos que se encuentren perdidos en la frustración: entre las esperanzas de que llegue la razón, las montañas de la rutina o las nubes borrosas de la nostalgia de la noche del sábado. O quizá alguien no sepa apreciar los domingos. Por eso aquí también trataré de ayudarles. Como si estuviéramos en un tornado, dejemos que la mente vaya volando hacía las nubes. Vamos a estar guapas sin maquillar gracias a nuestra felicidad.

Y aquí, algunas razones por las que estoy enamorada de los lunes por la mañana:
Porque solo un lunes a las nueve de la mañana le falla la lógica a tu profesor. Dirá: “Hoy va a ser un día largo. Vamos a hacer un descanso de menos diez a en punto; lo vamos a hacer a menos cuarto”.  Pasará desapercibido, como un secreto entre el que está atento y la realidad.

Naturalistas

  1. Es demasiado pronto en la semana para que se despierte la vergüenza. ¿Crees que los sonámbulos tienen vergüenza? Allí está la respuesta. Quizá la mezcla de la puerta giratoria de tu facultad y tu falda lleve a un exhibicionismo casual, pero da igual. Tú único objetivo era pasar la tarjeta correcta por la “ticadora” y que no se te cayera nada de las manos.
  2. Olvídate de los complejos físico corporales.  Se te acercará una señora en el vestuario del gimnasio secándose el cuerpo con un secador de pelo porque le han robado la toalla. ¿Por qué roba alguien una toalla? También es lunes para el mundo de los ladrones.

Salud, salud mental, o tan sólo saludar 

  1. Serás un Sim de GTA (de la versión más antigua). Si estás con una persona y quieres saludar a otra a la vez, quizá te bloquees como un mac con un almacenamiento libre de menos del 10%.Beach_Ball_of_Death_by_hamsher
  2. O quizá estés tan metido en tu proceso de despertar que para el tiempo que tarda en llegar el mensaje de tus ojos al cerebro que dice: “Eh a esta persona le conozco, voy a saludarle”, ya estás sentada en tu silla de clase y esa persona está en otro lugar (luego creerán que eres borde).sims
  3. Y aunque estés sola y les reconoces, no signifique que estés libre de ocurrencias lunáticas. Puede que te encuentres con una persona con la que tengas ganas de hablar. Pero aun así tu mente y cuerpo actúan como una cáscara que impide la comunicación; y seguirás en silencio intentando despertarte, sin realmente entender qué está pasando.
  4. Y quizá pienses que esto se está convirtiendo en una obsesión.
  5. Pero luego terminarás en un hospital cuando solo querías rodar. Por una alergia misteriosa. Mirarás el calendario. Verás: es lunes.bug2
  6.  Creerás que puedas escaparte de lo surreal, pero luego mirarás tu camisa un lunes por la noche y te darás cuenta de que llevaba todo el día al revés.

Foto del día 13-4-15 a las 22.02 #2

 

Horas, minutos y segundos
A veces la hora es algo que sólo va en tu contra. Te levantas tarde para un examen que llevabas estudiando todo el fin de semana. Quizá quieras convertirte en un grano de arroz, pero tendrás que olvidarte de eso porque no es una opción. Tu mundo se convierte  en algo sin fin y sin comienzo. En vez de ir a clase, irás al gimnasio. Pero quizá de camino te encuentres con una plaga de ancianos en Media Luna. El lunes a las once es su hora favorita para andar. Les ves en su paz, crees que estos señores han sobrevivido la adolescencia. Pero quizá pase algo que cambie tu percepción. Un anciano delante de un graffiti de la bandera de España se dará la vuelta te mirará y volverá al graffiti. Verás como empieza a escribir “ETA” con una tiza. Quizá a  partir de ese momento te cambie tanto la percepción que se te hará imposible incluso creer que hoy es lunes. Dabas por supuesto que los ancianos no hacían esas cosas. Pero ahora has visto que no. Cualquier cosa puede ser. Ahora todas las miradas esconden algún misterio. Es cuando te das cuenta: “Hoy es lunes, ¿por qué lucho tanto? Sé cómo son las cosas, tengo que aceptarlo”.

Quizá la semana siguiente te levantas pronto. Lo cronometras todo para estar puntual el lunes por la mañana. Incluso te duermes pronto y ordenas la mochila, la ropa y el desayuno para poder llegar. Llegas 5 minutos antes. Te encuentras con Majo, de tu clase. Te dice: “Hoy habían cambiado la clase a las 10″. Aprovecharás para organizar viajes que no harás, para hacer yoga y crear videos que más tarde se borrarán del ordenador, y tener un poco más de felicidad.

Sin planear llegarás puntual. Al  volver a casa encontrarás un hombre de correos tocando el timbre de tu casa.  Dirás: “No hay nadie en casa”. Le sorprenderás. Sólo los lunes se abre al cartero por detrás. Pero tranquilos, el paquete será para el vecino que no está, en realidad nadie se preocupa por enviarte cosas a casa.

Quedar
Quizá marcas una hora y un lugar.  A lo largo de tus aventuras de lunes él (aquel con quien quedaste) olvidará. O quizá tú le dejes plantado. Pero es lunes, da igual.

Jueves
El jueves sin embargo quizá de camino a clase en el aparcamiento escuches “Rock you like a hurricane”. Será Alejandro Velasco, el chico tan callado que se sienta delante de ti en clase. Le saludarás a gritos.

Volver de vacaciones
Aunque sea un miércoles, parecerá un lunes. Cualquier día a la vuelta de vacaciones surge este fenómeno.

¿No te encantaría que fuese lunes todos los días?
Pero si lo fuera, no habría domingos. Esos días en las que lo único que haces es la nada. Te recompones, y dejas de hacer humano y te conviertes en ser humano.  Y si llueve puedes apreciar la lluvia porque estás dentro de casa. Y si hace sol puedes apreciar el sol porque estás en casa. Dormir en un día soleado de invierno con las persianas abiertas… es de lo más bello. Quizá no duermas por el sol, pero puedes apreciar la inutilidad de moverte. Es un día sin remordimiento. Es un día improvisado: yoga, Youtube, películas B, cine francés, vino, garrotes, parques, libros, escritura, conversaciones…

Pero estas cosas que comparto solo son aquellas cosas que puedo compartir. Aquellas cosas que forman parte de la realidad. El mundo de la magia es más amplio, pero para ello hace falta buscarla. Es algo de lo que no se puede hablar. Más que la curiosidad, la sorpresa, la ciencia.

Los días son como personas. Cada uno transmite una sensación. Por desconocer las palabras para apreciarlo quizá te parezca una mierda. Pero si lo apreciamos, sentiremos mejor.

Quizá los lunes sean más difíciles que el fin de semana. Quizá sean menos racionales que el resto de la semana. Pero tienen mucho para apreciar.

Quién sabe, quizá la próxima vez que llenas los ojos de aprecio en un lunes veas algo volar (algo que no debería poder hacerlo).

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