“En China se usa la misma palabra para decir ‘crisis’ que para decir ‘oportunidad’”, Pablo Seijas

Pablo Seijas, cantante y compositor de Misterioso Viaje a Holanda, emprende proyecto en solitario con su nuevo disco Para Brillar. El disco todavía no ha visto  la luz, pero Pablo nos dedica en exclusiva y en acústico un nuevo tema de su inminente disco desde los estudios Audiomatic en Madrid.

Tras un par de años rodando con tu grupo Misterioso Viaje a Holanda, compartiendo escenario con grupos como Nouvellle CuisineNiño y Pistola en escenarios como el Sonorama o presentando el disco en los conciertos de  Radio 3, ¿cómo surge la idea de abrir un camino en paralelo?
La idea surgió durante la grabación del primer disco de MVH. Además, durante la gira de presentación fui escribiendo canciones que en principio íbamos a probar con el grupo, pero pronto vi que tenían un aura distinta, más personal, menos “de banda”, todas de corte melódico y con tendencia a lo introspectivo y a lo personal. Hace aproximadamente un año se me ocurrió grabarlas poco a poco, en casa, para darles una oportunidad y que la gente las  conociera. Me apetecía grabar algo tocando yo todo.

Y el proyecto creció.
Sí, aquella fue la primera idea, pero el proyecto fue creciendo y el resultado cada vez era mejor, así que decidí invertir un poco más en el trabajo y contar con colaboraciones en los arreglos. Cuando escribes canciones para un proyecto con el que ya has lanzado un primer disco, necesitas ir orientando lo que creas hacia un estilo más concreto, y yo tenía muchas canciones que me pareció que pertenecían a otra cosa muy diferente a MVH. Este proyecto paralelo mío ha ayudado también a que MVH ahora sea una banda mucho más coherente y definida y eso se notará en el segundo disco del grupo que estamos ya preparando.

Este proyecto paralelo mío ha ayudado también a que MVH ahora sea una banda mucho más coherente y definida

Entonces no ha sido un disco compuesto de golpe ni con intención de publicarlo, has ido por lo que cuentas poco a poco…
Algunas canciones tienen varios años ya, otras son más recientes. Son canciones de búsqueda interior, de amor, protesta y de pérdida. Todas ellas están rodeadas de un halo de sensibilidad muy personal, muy conectado con lo que han sido los últimos años de mi vida en el plano sentimental. A veces noto que me estoy haciendo mayor (risas)… Pero lo que  quería hacer, y creo que he conseguido, es el disco que a mí me gustaría escuchar por ahí, el disco que yo compraría. Para mí, ha sido como una liberación, una “terapia” gracias a la cual puse en orden mi pasado, mi presente y senté los cimientos de lo que podría ser mi futuro. Todo proceso artístico está íntimamente ligado a la vida personal del que crea, y quise que todo el disco estuviera impregnado de ello. Una palabra que lo definiría es “sinceridad”. Son canciones que salen del alma, sin tapujos y sin pensar mucho en las  reacciones de quien pueda escucharlo, ni en su éxito comercial. Eso me gusta, porque creo que cuando alguien se abre y hace algo sincero, triunfe o no, la gente lo respira.

Son canciones que salen del alma, sin tapujos y sin pensar mucho en las  reacciones de quien pueda escucharlo, ni en su éxito comercial

Has contado con ayuda en la edición del disco, ¿ podrías contarnos quién te echo una mano?
La grabación se fue completando poco a poco, mi hermano Adrián (batería de MVH) grabó las baterías, y yo fui construyendo los temas en torno a ellas. Grabé los bajos, los pianos, las guitarras, las voces… aunque conté con más colaboraciones puntuales que enriquecieron mucho el resultado. Ahora estoy terminando la mezcla, con JM Rosillo, un productor que me encanta y con el que hemos mezclado también el primer disco de MVH, “Nunca Taxi”.

¿Qué caracteriza a este primer proyecto en solitario? ¿Cómo lo definirías?
Si tuviera que escribir palabras que conceptualizaran el contenido del disco diría “libertad”, “sensibilidad”, “melodía”, “letra”, “intimidad”. Es un álbum personal, sincero, épico a veces, rabioso por momentos… en definitiva, un trozo de mí. Lo he llamado “Para brillar” porque, además de ser el título de una canción, creo que condensa lo que contiene, mis últimos años de vida, con sus decepciones, pérdidas, pero también con sus esperanzas.

¿Puedes poner un ejemplo?
“Crisistunidad”. Es una canción escrita a una mujer que no conozco aún, que no ha llegado, y le pido que aparezca en mi vida, como si fuera ya “algo de mí”. Dicen en Los Simpson que en China se usa la misma palabra para decir “crisis” que para decir “oportunidad”… ese es el tono que se respira en buena parte del disco. Y naciendo de la sinceridad, espero que a la gente le llegue de la misma manera.

SANAA, arquitectos creadores de atmósferas de cristal

Ganadores del premio Pritzker en el año 2010, Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa se alzan hoy en día como unos de los arquitectos más admirados. Edificios sin límites, sin contornos, sin espacios. Auténticas atmósferas de cristal.

La arquitectura muchas veces se define como un conjunto de volúmenes que conforman un espacio bajo el cual la luz penetra, resbala, juega y en el que el hombre es el eje principal. Pues bien, el siguiente equipo de arquitectos, formado por Kazuyo Sejima y Ryue Nishizawa, seguramente no estaría de acuerdo. Debe tenerse en cuenta que se trata de una pareja japonesa y que la cultura oriental está, aunque aquí no esté citado explícitamente ni ellos mismos lo digan, detrás de su pensamiento. Ideas como la transparencia, el no tener que ocultar nada o el exagerado minimalismo están presentes a lo largo de toda su carrera, como se verá más adelante.

SANAA, como se llama el estudio de arquitectura que vamos a intentar acercarnos, no crea espacios, como se ha apuntado en la definición de arriba, sino atmósferas. Normalmente, el espacio es algo delimitado, completamente definido y en el cual uno se siente apartado de la realidad exterior, aunque puede haber una relación visual. En las atmósferas de SANAA, por el contrario, uno no sabe muy bien dónde están los límites de sus edificios. Los límites se difuminan, los cristales desaparecen, los muros se nos presentan como simples hojas de papel. Tratan a los edificios desde casi lo abstracto.

A continuación, una fotografía, un esquema estructural y el detalle de fachada del Nuevo Museo de Arte Contemporáneo de Nueva York, obra de esta pareja.

Pero, ¿realmente cómo se proyecta un edificio así?
La famosa frase de Mies que define la corriente de la arquitectura moderna “menos es más” debería ser completada y entonces adquiriría un sentido pleno en este texto: menos es más complicado. En los edificios de SANAA, dónde no hay nada (cuidado, solo aparentemente), hay un trabajo de construcción y dedicación muy especial. La preocupación por esconder los marcos de las ventanas y puertas, de controlar el despiece del cristal, de cómo el cristal continúa por toda la fachada sin interrumpirse entre los distintos pisos, etc. Éste tipo de detalles, llamados por los arquitectos los puntos singulares de un edificio, son los que hacen tan grandes a los edificios de SANAA.

A algunos erróneamente les parece una arquitectura repetitiva y copiosa. Lo único que se repite constantemente en los edificios de Sejima y Nishizawa es la idea de atmósfera. Algunos materiales como el cristal o el color blanco son muy empleados debido a que ayudan a alcanzar la abstracción formal que buscan, pero en ningún caso se trata de una simple copia de un edificio ya existente. Se trata, por decirlo de alguna forma, de la misma filosofía de vida.

Buenos ejemplos de todo lo expuesto son el pabellón de vidrio en el Museo de Arte moderno en Toledo, Ohio; la tienda para Dior en Tokio, Japón; o el Centro de Aprendizaje Rolex en Écublens, Suiza. En estos edificios se ve mucho de esa preocupación por la atmósfera.

1
Museo de Arte moderno
 en Toledo, Ohio

Este primer edificio, concebido como una zona para exposiciones, talleres, y algunas oficinas representa claramente lo que SANAA tiene como premisa fundamental: la atmósfera como concepto más amplio que espacio. Los reflejos, la amplitud que se consigue con el cristal, los encuentros de las cristaleras con el techo y el suelo, los espacios impracticables que quedan entre los distintos cristales… todo esto ayuda a crear esas sensaciones en nosotros, en nuestra mente, que es agradablemente engañada por estos magníficos arquitectos.

2
La tienda para Dior en Tokio, Japón
En este segundo caso la sensación de atmósfera no la percibe tanto el que vive el edificio desde dentro sino para el viandante que circula por la ciudad – hay una jerarquización de ideas, considerando casi más importante la apariencia exterior. Se ve como la volumetría se adapta a las calles y formas de la ciudad. También juegan un papel importante las distintas alturas entre los distintos pisos, que quedan subrayadas por la ausencia de luz en la noche, ya que, al parecer aleatorias, tienen un lazo muy estrecho con la “caótica” ciudad circundante. A pesar de esa relación hay otro juego visual más, una bonita contradicción: de día, cuando el Sol ilumina el mundo y nos permite distinguir formas, colores, etc, el edificio se difumina; mientras que, en la noche, cuando todo se confunde más, el edificio se remarca con una iluminación extremadamente cuidada. Estamos, sin duda alguna, ante un maravilloso juego de pensamiento y construcción de SANAA.

3
Centro de Aprendizaje Rolex en Écublens, Suiza
Este último ejemplo está situado en un campus universitario de Suiza y en él se mucho de ese pensamiento de Sejima y Nishizawa. Sus formas alabeadas, los reflejos de los cristales, el blanco puro de sus techos… nos trasladan a un mundo que se desarrolla por encima de nosotros, en las nubes. Este edificio tiene la particularidad de que puede ser vivido de tres formas distintas: desde dentro, desde fuera o desde abajo. Desde cada punto de vista tendremos sensaciones y perspectivas muy diferentes pero la idea de forma y fondo, tierra y cielo, hombre y arquitectura, es la misma.

“Crezco” en Vagón 293: llévate el libro de Ben Brooks editado por Blackie Books

La editorial Blackie Books nos manda un ejemplar de su libro Crezco, que el británico Ben Brooks (1992) escribió con tan solo 19 años, para que lo sorteemos entre los lectores de Vagón 293. ¿Quieres saber cómo llevártelo?

Paso 1
Lee el fragmento extraído del libro que te proponemos:

Cuando me despierto, hace frío y una densa luz amarilla inunda el salón. El televisor sigue encendido, se ve una mujer cansada que vende Tupperware. Recoloco el edredón que solo queda destapada la cabeza de Tenaya. Preparo té y empiezo a llenar la bañera.

Ben Brooks, Crezco

Paso 2
Saca una fotografía de algo que te inspire ese fragmento: imagen real, un dibujo, una frase que hayas escrito… Cualquier cosa sirve.

Paso 3
Compártela en Twitter o Instagram con el hashtag #CrezcoEnElVagon293

Paso 4

Solo te pedimos un requisito: seguirnos en Facebook y Twitter

Paso 5
Tienes hasta el día 29 de noviembre de 2013 a las 23.00

Paso 6
Las fotografías se publicarán como siempre en un artículo recopilatorio del concurso en el que anunciaremos el ganador del libro:

¡Anímate a participar!

Saber ver la arquitectura (III): El espacio estático romano

Los romanos son conocidos por ser los más expertos en la historia sobre la construcción de grandes monumentos y edificios. Sus avances en los sistemas de arcos, bóvedas y la famosa cúpula del Panteón son sus grandes hitos. ¿Pero qué esconde su arquitectura? ¿Qué hay detrás de toda esa piedra?

Después de la arquitectura escultórica de los griegos, labrada en el más puro mármol blanco, nos adentramos en el primer período histórico donde la construcción se pone al día -hecho que relega a las columnas y arquitrabes griegos a meros relieves en muchos casos- y va acorde a la arquitectura que conforma: la arquitectura de la antigua roma.

Los secretos más íntimos que guardaban casi todas las proporciones naturales ya habían sido descubiertas, así que los romanos dieron un paso: intentaron hacerla mejor y más grande. Y al hacerla más grande y, sobre todo, para que la gente esté en ella, se dieron cuenta de la capacidad espacial que escondían sus edificios.

Sección y grabado del espacio interior del Panteón de Roma.

Sección y grabado del espacio interior del Panteón de Roma.

El Panteón de Agripa, el Coliseo romano y la basílica Ulpia en el foro de Trajano son los mejores ejemplos para entender esta cuestión.

La arquitectura romana -en términos espaciales- difiere con la griega en prácticamente todo: el programa de los edificios es completamente distinto, su escala también es diferente, las técnicas constructivas, su conciencia escenográfica, su capacidad de invención, etc. Se abren así nuevos e inmensos horizontes arquitectónicos conquistados al precio de la renuncia a la pureza helénica.

El programa de la Arquitectura griega -y la pongo en mayúsculas porque es de la arquitectura en mayúsculas de la que estamos hablando- se relegaba a templos, monumentos a los dioses y a teatros, cosa que no ocurre en la antigua capital del Imperio. Allí la Arquitectura se contagia a los circos, los foros, los palacios, las termas, los acueductos -si los consideramos arquitectura como tal-, etc. Pero aquí viene la diferencia más importante: debido a ese cambio de programa los romanos dan uno de los mayores pasos que se ha hecho en la historia de la arquitectura, que es traspasar las columnatas y grandes muros para vivirla desde dentro.

Esto provoca que las columnatas que los griegos disponían alrededor de sus templos para sujetar la cubierta ahora se lleven al interior para poder abarcar grandes luces -distancia que existe entre dos puntos de apoyo- y así crear los monumentales espacios. Asimismo, como las columnatas y toda la potencia que traen consigo se van, como hemos dicho, dentro del edificio, todo su esmero se centrará en la decoración y potenciación de esos ambientes.

Izquierda: Partenón de Atenas. Derecha: Basílica Ulpia en Roma.

Izquierda: Partenón de Atenas. Derecha: Basílica Ulpia en Roma.

De esta forma se crea el espacio romano: uno de los primeros en la cultura occidental creado desde la Arquitectura y pensando en ella desde el momento en que se proyecta el edificio. Sin embargo, ¿cómo era ese espacio?

Una de las características principales era la escala monumental, como se ve en esta recreación del exterior de la basílica Ulpia en Roma.

Además, el espacio romano es un espacio estático. ¿Por qué?

Como vemos en las siguientes plantas de el Coliseo, el Panteón y la basílica Ulpia, son elementos completamente simétricos -muchas de las veces en doble eje. Esto provoca que el ojo humano tenga infinitas vías de recorrerlo, infinitos movimientos posibles, o lo que es lo mismo, ninguno. No hay una dirección marcada, no hay un camino preestablecido por el arquitecto.

Quizá estéis pensando que esto no pasa en la basílica Ulpia debido a que uno de sus lados es el doble de largo que el otro pero si nos paramos un momento y nos fijamos, nos daremos cuenta de que ese recorrido no conduce a ningún sitio. Y aunque consideráramos a ese antiguo ábside como un punto de llegada, el mero de hecho de poner uno en cada lado opuesto le quita toda la potencia dinámica de la construcción.

Se trata pues de una arquitectura satisfecha en sí misma e independiente del observador, es uno de esos lugares en los que uno no se siente como en su casa.

Al igual que hace Bruno Zevi en su capítulo de Las diversas edades del espacio de su libro ya mencionado en esta serie de artículos Saber ver la arquitectura, es conveniente recalcar que este aire romántico que tienen muchos de los edificios de la antigua Roma en la actualidad se debe básicamente a que la gran mayoría son ruinas. Los fragmentos caídos, las paredes desnudas, la vegetación tomando los edificios… son motivos como decimos románticos pero no de aquella arquitectura de antaño.

La arquitectura romana expresa una afirmación de autoridad, un símbolo inequívoco del poder del imperio sobre la multitud de ciudadanos. La escala de dichos edificios, en consecuencia, es la escala de esta realidad, no es ni pretende ser la escala del hombre.

Para gente que viaja

La historia iniciada en “La tercera persona” sigue en “No te vayas sin mí”, sus protagonistas, Claire y Jacob, van añadiendo momentos a su amor. Después de seis años trabajando juntos en la Universidad, en Nueva York, ella le escribió –desde el tren– una carta hablándole de lo que había sentido hacia él. Y él contestó.


En algunas novelas “pasan” cosas. El lector asiste, agotado, a un no parar de acontecimientos sin que quede muy claro dónde lleva tanta acción. En otras sucede al revés, y después de páginas y páginas de disección de sentimientos, uno llega al final preguntándose qué hizo el protagonista para merecer eso. Álvaro de la Rica consigue un equilibrio entre las cosas que “pasan”: los encuentros, los viajes, las horas de trabajo o de hospital, y la huella que dejan en sus protagonistas.

Eso no quiere decir que sea una novela fácil: además de los saltos en el tiempo y las referencias a otras literaturas, el autor juega con los cambios de voz narrativa. En unas ocasiones se sirve de una carta escrita desde el tren, otras veces es una ensoñación durante un paseo, o una conferencia, o hasta una entrevista a sí mismo. Con todo esto compone una historia compleja y verosímil, incluso cuando algunos personajes, por su manera de presentarse o de actuar, parecen salidos de un sueño. ¿Quién no ha vivido, en el mundo real, momentos que ni el guionista más creativo sería capaz de inventar?

Jacob y Claire se aman, pero no pueden estar juntos. O no deben. O tal vez sí, y no lo saben. O definitivamente no. “No te vayas sin mí” va de amor, de culpa, de deseo, de nostalgia, de necesidad, de gozo, … pero no tiene la última palabra sobre ninguno de estos asuntos. Para eso están los bienpensantes, los que nunca se equivocan, los que lo tienen todo claro porque nunca se meten en jardines sin desbrozar, ni se embarcan en viajes de destino incierto.

no-te-vayas-sin-mi

No te vayas sin mí
Álvaro de la Rica
Ediciones Alfabia
Barcelona, 2014
Comprar

Ella va sobreviviendo, alimentada por un amor imposible, pero a fin de cuentas real. Unas veces es toda luz, y otras, toda fragilidad. Él sabe lo que debe hacer –es un tipo recto y razonable– pero ninguno de los caminos que se le abren anuncia un final feliz.

En su historia no falta pasión, porque ambos son inteligentes, y saben lo que vale un peine. Si hubieran sufrido menos, probablemente “No te vayas sin mí” sería una novela algo previsible, quizá bonita y poco más. Pero la mujer de Jacob atraviesa una enfermedad para la que nadie está preparado, y Claire se casó con la persona equivocada. En la vida real ocurren estas cosas. En las novelas, a veces, también.

Un libro y una película para el cumpleaños de Coco Chanel

Se han cumplido 130 años del nacimiento de la gran Coco Chanel, responsable de una de las más grandes transformaciones en la moda: la de hacer de la eliminación el must de la elegancia. Hoy os recomendamos un libro y una película sobre ella.

Otras casas de costura contemporáneas a la legendaria couturiere habían optado ya por aquél camino, pero fue ella quien rompió de una forma más clara con la exagerada línea S de la Belle Epoque y, adoptó el estilo sencillo, cómodo y confortable, sin hacerlo compatible con otros que estaban en pleno apogeo. Pero sobre todo, fue ella quien adoptó este estilo para hacer de él su inconfundible sello de marca. De ahí la profunda admiración de otros números uno por la dama de las dos ces:

“La admiro porque fue ella quien eliminó toda la parafernalia imperante”, diría de ella Cristóbal Balenciaga en una de sus escasas declaraciones para la prensa.

La vida de Coco Chanel está recogida en varias biografías, algunas más fidedignas que otras, y películas. El post de hoy es para recomendar en primer lugar la película Coco Chanel interpretada por Shirley McClaine, que recoge la segunda parte de la vida profesional de la couturière, esa fase de su vida, aún desconocida por muchos, en la que Coco después de su exilio voluntario, que había durado aproximadamente diez años, resurge de sus cenizas y vuelve a la escena parisina para demostrar una vez más, no sólo su valía como modista, sino sobre todo, como gran visionaria de la moda.

Coco Chanel
2008
Director: Christian Duguay

Sí. En esta segunda etapa Chanel inventó el que sería el uniforme de las mujeres de la segunda mitad del siglo XX: el traje de lana ribeteado (o deshilachado) de tweed. Un traje que, por cierto, no gustó nada en aquél primer desfile de la vuelta, como queda extraordinariamente visible en esta película, con ella parapetada en lo alto de la fabulosa escalera Art Decó de espejos de su sede de la Rue Cambon.

La película merece la pena ya sólo por esta gran escena, pero además, porque queda de manifiesto la constancia y capacidad de esta mujer para insistir en labrar el camino de la que sería la elegancia futura. Las veces que he visto la película he pensado que la vuelta de Chanel fue en realidad una puesta en práctica de todas las experiencias e ideas sobre la moda que había contado a su amigo Paul Morand durante los años de su exilio en Suiza.

El aire de Chanel
Paul Morand
Editorial Tusquets
7,55 euros

¿Qué preocupaba a Chanel? ¿qué le molestaba? ¿qué opinaba de la moda? ¿del futuro? Chanel pensaba en alto y Morand le escuchaba y recogía un montón de notas. Era una forma de rellenar las largas horas, los días y hasta los años que les mantuvieron prudencialmente fuera de París. Ambos eran sospechosos de haber sido afines al régimen del Tercer Reich y era necesario dejar pasar el tiempo para que la historia suavizara con el olvido aquella etapa de sus vidas.

“La moda es algo que hay que atrapar al vuelo”

“Es preferible seguir la moda, aunque resulte fea. Apartarse de ella supone convertirse enseguida en un personaje cómico, lo cual es algo terrible”

” La moda no es un arte, es un oficio. Que el arte haga uso de la moda es más que suficiente para la gloria de la moda”

Sobre Picasso: “No sé si es un genio; es difícil decir de alguien que se conoce que es un genio; pero estoy segura de que forma parte de esa cadena invisible que va uniendo, a través de los siglos, unos genios con otros”

Estas frases son sólo algunos retazos del estilo de contenido que el lector puede encontrar. Años después de aquellas confidencias el escritor las publicó bajo el título El aire de Chanel. El libro está dividido en capítulos con títulos tan dispares como Misia (Sert), DiaghilevLa alta sociedad o Pobres mujeres. Es este libro el origen de tantas citas célebres de Chanel y de otras muchas que no caben en 40 caracteres. Todas ellas recogen el mundo intelectual, la sensibilidad y sobre todo la enorme capacidad de esta mujer para observar su entorno y valorarlo con análisis concisos y brillantes.

Oscar de la Renta también tuvo su gran obra

Oscar De la Renta ya se ha convertido en un mito. Tras 50 años de lucha por crear elegancia para la mujer, abandonó los bocetos. Este discípulo de Balenciaga supo aportar a la moda internacional algo más que simples prendas: referían simbología. Dominicano de nacimiento pero neoyorkino de corazón, a golpe de aguja y de su inconfundible seña clásica, creó su propia marca y se convirtió en la seña de identidad de la alfombra roja de Hollywood.


En los años 60, Jackie Kennedy, icono del buen vestir, cayó rendida a sus pies. Poco más tarde le siguieron las primeras damas de Estados Unidos como Nancy Reagan o Laura Bush. Claudia o Naomi, las grandes tops de los años 90, también lucieron sus voluminosos vestidos en galas y eventos. Pero… no nos podemos dejar en el tintero a Sarah J. Parker. Ella ha sido una de sus grandes inspiraciones y fiel apoyo en el trabajo del modisto durante toda su carrera. Para todas aquellas fans de Sexo en Nueva York… seguro que recordáis una de las escenas más románticas de la serie. Oscar De la Renta está presente con un vestido que más tarde se convertiría en icónico. Carrie Bradshow abrió Vogue en una tarde lluviosa de pleno invierno en Nueva York y, ¿cómo no iba a quedar maravillada de aquella hermosura?

Vestidos creados por y para nosotras. Materiales puros y tonos frescos combinados con un halo que sólo un genio como lo ha sido él podía crear. Oscar De la Renta no creaba moda, sino arte. Quizá aún tenía revoloteando en sus adentros ese jovencito que se mudó a Madrid para dedicarse, en un principio, a la pintura abstracta. En 1972 fue definido como un hombre que se viste a lo Nueva York pero habla con acento español. Ser dominicano de nacimiento pero vivir más de la mitad de su vida en la ciudad más cosmopolita del mundo puede que empujara a que ese estilo propio, e inconfudible, se fuera labrando poco a poco y dejara embrujados a todos los que por primera vez vestían un Oscar De la Renta.

Camina como si tres hombres caminasen detrás de ti

Camina como si tres hombres caminasen detrás de ti. Sus diseño transmitían ese poder, reflejaban la confianza y la bondad de la mujer con un clasicismo femenino que pocos modistos han conseguido alcanzar. Quería resaltar las cualidades que más admiraba de la mujer, crear una extensión de la personalidad y no tanto una simple prenda que lucir: primero quería que notaran la persona y, después, el vestido. Al igual que la Sagrada Familia para Gaudí, Oscar De la Renta también tuvo su gran trabajo final: el vestido de novia de Amal Clooney. Una elección de estilo formal y clásico, con abundante encaje, falda con volumen de tul y bordados y con escote de palabra de honor.

HT_vogue_amal_wedding_dress_sk_140930_16x9_992
No puedo encontrar mejor manera de acabar este pequeño homenaje que con las palabras que la propia maison escribió tras su muerte. Au revoir, Oscar De la Renta: “Queridos colegas; os escribimos para haceros saber que Oscar murió la pasada noche en compañía de su familia, amigos más cercanos y unos cuantos perros. Murió como el quería: con tremenda paz y gran dignidad. Mientras que en nuestros corazones siguen apesadumbrados por la idea y vida sin Oscar, él seguirá estando con todos nosotros”.

Las películas con más estilo de los Oscar

Ayer, a las 14.30 del mediodía, se hacían públicas las nominaciones al reconocimiento cinematográfico más importante: los Oscars. La película revelación del año, “The Artist”, y la última creación de Martin Scorsese, “La invención de Hugo”, se han erigido como favoritas con 10 y 11 nominaciones respectivamente. Nosotros ponemos el ojo en las categorías de Dirección artística y Diseño de vestuario por ser las que hacen referencia al estilo, la estética y la moda.

LOS NOMINADOS:

Dirección artística: The Artist, Harry Potter VII, Hugo, Midnight in Paris y War Horse.

Diseño de vestuario: Anonymous, The Artist, Hugo, Jane Eyre, W.E

El vestuario y  la decoración o dirección artística son herramientas esenciales para descubrir el mundo interior de los personajes. El hogar y el estilo de vestir lo dicen todo de la personalidad de uno mismo. En el cine, ambos aspectos deben potenciarse exponencialemente, llevarse al extremo, puesto que tenemos que llegan a conocer y empatizar con un personaje en tan solo 90 mintuos. De ahí la importancia de estas artes en el cine. El histórico demuestra que un ingrediente casi indispensable para poder optar no solo al premio, sino también a la nominación en cualquiera de estas dos categorías es ambientar la película en otra época, ya sea pasada, futura o irreal. Este año, no ha sido una excepción.

Jane Eyre

La undécima adaptación de la novela de Charlotte Brontë (1847). Recrea una de las épocas favoritas del cinematógrafo: la victoria (Inglaterra del s.XIX). Respecto al vestuario son clave la austeridad y los colores oscuros, propios de la oscuridad del romanticismo, ya que la moda en esta época estaba profundamente influenciada por el arte, literatura y teatro gótico. Pero la sobriedad no implica la ausencia de detalle: los delicados encajes, el terciopelo, los elegantes camafeos y las perlas más propios de las clases altas. En Jane Austen podremos disfrutar de vestidos rígidos, almidonados, con mangas pegadas al cuerpo, cuellos altos de encaje y los clásicos sombreros para el sol estilo regencia o “bonnet regency”.

“Hugo”

La favorita de este año nos traslada a la Francia de los años 30. Esta y “The Artist” son las únicas nominadas a ambas  categorías. Todavía no se ha estrenado en España pero huele a vapor de trenes y polvo de libros viejos. Algunos de sus fotogramas prometen ser un baúl de antigüedades y reliquias.

LAS OLVIDADAS. Sorprende la ausencia en estas categorías de las películas “The Tree of Life” y “The Help”. “El árbol de la vida (The tree of life) se sitúa en los años 50. Sobriedad y precisión son los adjetivos que definen su puesta en escena. No obstante, no ha parecido suficiente para deslumbrar al jurado.

Por el contrario “The Help“, ambientada una década más tarde, es un escaparate de colores llamativos, volúmenes y vestidos en movimiento.

 

NUESTRA APUESTA: LOS AÑOS 20. Hay dos épocas que el cinematógrafo recoge y retrata con especial belleza: los años 40 (tras la segundo Guerra Mundial hasta los primero 50) y los años 20. “Midnight in Paris” y “The Artist” escogen la segunda década del s.XIX; dos historias totalmente diferentes pero igualmente preciosas.

“The Artist”

La magnífica estética y dirección artística del filme nos embelesan durante los 98 minutos de metraje. Especial atención merecen los brillantes vestidos de lineas rectas que dejan espacio libre al movimiento del cuerpo, recién liberado del corsé. También es digna de admiración  la colección de sombreros de Peppy Miller, el personaje protagonista, solo aptos para peinados y recogidos de pelo corto. Mark Bridges, diseñador de vestuario, en una entrevista declara lo siguiente: “Cuando diseño el vestuario en una película siempre es mi intención ilustrar lo que está pasando en la historia a través del carácter propio de los trajes”.

 

“Midnight in Paris”

Woody Allen escogió a Sonia Grande para diseñar el vestuario de su nueva película y a Jim Clay para encargarse de la dirección artística. La española se ha quedado fuera de la nominación pero Jim Clay sí ha recibido su reconocimiento. Clay recrea el ambiente mágico y surrealista de los vanguardistas años 20 apoyándose en un vestuario y una decoración brillante. Construye el equilibrio perfecto entre la bohemia y el lujo, la vanguardia y lo clásico.

Larga vida al nail polish

El artilugio exigía un desembolso no menor, algo así como el equivalente a 12 lacas de uñas tipo Essie. Teniendo en cuenta que esta cifra supondría una cantidad que superaría el centenar de manicuras, y que además, incluía todo el set de limas, quitacutículas, bases, y demás… ingredientes, la inversión compensaba con creces, y ya lo he añadido a la lista de “cuando me pregunten que quiero de regalo”.

Mientras volvía a casa pensaba: “La idea es muy buena, pero por encima de todo, nadie se inventa y comercializa un chisme así si no fuera a ser rentable”. Y he caído. Rentable, rentabilísimo. Tiene que ver con el fenómeno de la “moda complementaria”, término que me acabo de inventar, pero que creo, resume lo que sigue.

Cada momento histórico está asociado no sólo a una moda, sino a una determinada forma de moverse. Así, las féminas de la Belle Epoque, tenían poco que ver con las del Swinging London. Cada uno de esos momentos exigía vestir bien con corsé o con minifalda,  y esos modos de vestir definieron sus correspondientes estilos históricos de movimiento corporal.

Si pudiéramos hablar del movimiento corporal contemporáneo por excelencia, diríamos, casi con unanimidad, que consiste en el dedo índice deslizándose por la pantalla de un smartphone.  De la misma forma que el modo estático de las féminas del cambio de siglo, dentro de sus corsés, no apto para largas caminatas, permitía el uso de sombreros imposibles, y de las misma forma que la minifalda y las botas planas fueron el uniforme para bailar el rock and roll, los teléfonos inteligentes se combinan inevitablemente con la laca de uñas. La moda actual identifica como cool un teléfono de última generación, pero si va acompañado del flop, flop, con uñas coloreadas, mejor que mejor. La moda se ha extendido incluso al mundo de los varones. Sí, sí…

Supongo que por esta razón, el nail polish es el producto de moda que lleva arrasando ya unos años, los mismos que el de los móviles de pantalla táctil. Y, en el camino, ha generado una auténtica industria de la manicura. Lacas que parecen esos muestrarios infinitos que te enseñan para pintar las paredes de tu casa. Y lacas super duraderas y también que se van con el cloro de la piscina, pero no importa. Y kits completísimos con cantidad de artilugios para cuidar de las cutículas como si en ello nos fuera la vida. Y tiendas especializadas en el asunto que se abren en la esquina menos pensada, donde te hacen la manicura con el mismo estilo que si estuvieras en la 5ª avenida de Nueva York. Y artistas que ilustran las uñas como si fueran obras de arte en miniatura. El nail art, le llaman… Hasta Nokia se ha atrevido a lanzar lacas de uñas que hagan juego con algunos de sus modelos de teléfono.En fin, la industria del quitaesmalte no ha conocido una época más gloriosa.

La tendencias: que el color de la laca de uñas sea el mismo que el del cover del teléfono.

La tendencia: que el color de la laca de uñas sea el mismo que el del cover del teléfono.

 

Las modas pasan. Sí, desde luego. Esta también se irá. Pero al mismo tiempo que el móvil superguay. Mientras las gafas de google o de quien sea, no se impongan como el medio para estar conectados, la laca de uñas seguirá siendo el complemento indispensable para deslizar los dedos en la pantalla del smartphone. En la era de las gafas ya hablaremos de cases molones para guardarlas y de pañuelitos con los prints más in para quitarles la mugre. Pero hasta que ese momento llegue, larga vida al nail polish.

La proposición indecente de romper todas las reglas de la moda

H&M lo ha conseguido, en tan solo 1 minuto de vídeo.


Ponte zapatos marrones después de las 6.
Ponte sombrero en interiores.
Viste falda corta después de los 40.
Viste falda corta si eres hombre.

No te cortes. Pasa de todo.
Viste como una chica.
Viste como un hombre.
Viste como un adolescente.

Destaca. Mézclate.
Combina estampados.
Combina rosa y rojo.
Marca tu ropa interior.
O quítatela.

Tápate. Enséñalo todo.
Viste cuidado. Viste muy cuidado.
Viste rosa. Viste azul.
Viste amarillo si eres rubia.
Rojo si eres pelirrojo.
Viste calcetines y sandalias.
Viste artificial. Viste chic.
Viste como un jeque. Sé una princesa
Sé aburrida. Reafírmate.
Sé uniforme.
Libérate.
Sé tradicional. Innova.